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Tus Viajes - Diario de un arriero

El arriero era la persona que transportaba ganado o mercancías cargadas a lomos de mulas. De a pié o montado, siempre a la voz de ¡arre!, guiaba y estimulaba a la tropilla para que echaran a andar, siguieran o avivaran el paso para llegar a destino. Y con cada travesía, una nueva historia...

Te proponemos una forma diferente de contar tu viaje a través del Paso de Agua Negra. Tu diario puede ser un gran aporte para nuevos viajeros, escríbenos a usuarios@pasodeaguanegra.org y comparte tu experiencia propia, única, original como aquel arriero que desandó tantas veces el mismo camino.


Tips para un diario de viajes

Cada relato de viajes es una obra de arte personal. Hay diarios que cuentan anécdotas, describen paisajes o detallan recomendaciones. Te brindamos algunas sugerencias útiles:
- Lugar de destino: referencia a su geografía, ubicación, historia.
- Motivos de la visita: personales, profesionales, turísticos, etc.
- Paradas obligadas: esos sitios que son imperdibles, que repetirías en nuevos cruces y que ningún viajero debería pasar por alto.
- Detalles útiles al usuario del Paso de Agua Negra: precios, peajes, locación de servicios, excursiones, modismos y costumbres, etc.
- Secreto aprendido: todo viaje nos deja algo nuevo, no olvides compartir la clave que hizo del tuyo todo un éxito.

contacto@pasodeaguanegra.orgEvocaciones a lo lejos...
Por Miguel (San Juan – Argentina)

Mi relato en fuerza de verdad no es un Diario de Viaje personal, por una razón muy simple: aún no realizo la travesía por el Paso de Agua Negra. Pronto haré mi propio viaje y podré comentar mis apreciaciones de “arriero”, entre tanto, quisiera compartir la experiencia de un tropero anónimo a través de este poema de autor sanjuanino sobre el arreo, una práctica muy antigua, que traduce cómo era sobrepasar la cordillera en otras épocas.

 

El arreo

O allá por leguas con cien jornadas
de lonja, gritos y taloneos,
chiflidos, cantos, silbar tonadas,
la lenta tropa que va en arreo
se arrima al puesto de una majada
con la esperanza de un buen descanso
buscando abrigo, buscando sal .

Aquí se acampa, se desensilla;
se prende el fuego poniendo el tarro ;
más luego el mate, como es costumbre,
y en tanto asada la carne se halle
- ¡Churrasco lindo de mis amores! –
y en calma, echada, la tropa esté,
se estiran calchas,se tienden camas;
y en esto al punto vendrá el recado
con cuánta jerga, pellón y mantas
salió del pago su dueño en viaje.
Si muchas trajo fue mucho el tino:
Pues iba en ello su pangaré

Después al vago fulgor de lumbre
y en esa inmensa extensión que calla
se mira el cielo, se pita, se habla
con lentas voces que al fin se apagan
porque el cansancio sellando va.

Y así el alba, que en luz se baña,
o hasta el momento en que, a media altura,
del cielo rosa de Oriente alumbra
con luz de plata el Lucero guía
descansa el grupo que duerme ya.

La zorra, alerta, los merodea;
y allá un carancho, muy lejos, grita;
o algún quirquincho la sampa agita
que en las raíces se regodea
con una fiesta muy sin igual.

O el puma ronda, la presa husmea
siguiendo “huellas” hasta la aguada.
Relincha el flete y en la sentada
del campo abierto se señorea,
pues en chicotes quedó el cabestro
de haberlo roto con la espantada;
y el centinela, con pausa y tino,
un tiro ¡y basta! No más felino;
que en estas lides es hombre diestro
con carabinas o con facón.

(MARTÍ, Alejandro. Ofrenda provinciana. Canto a la Patria Chica. 3ª ed., Buenos Aires, Crisol, 1975, pág. 129 – 130, 234 – 236. Notas del autor)


El puesto es un lugar – en la sierra o en el llano -, en donde habita quien cuida de la hacienda. Este sitio estratégico se halla bien cerca de una aguada, de un lugar de aguas estancadas, producto de alguna vertiente. Si está vecina a una huella de tránsito termina por ser obligado lugar de desensillo.

En el puesto el arriero se aprovisiona de agua y de carne fresca. De sal, a veces – si el puestero la tiene disponible -. Es un recurso para que las reses y las majadas resistan más la falta de agua. Cuando el animal está hambreado o muy deshidratado lame las piedras de sal (trozos con caracteres de piedra que se extraen de las salinas: promontorios o lomas de sal que suelen hallarse). La sal en el organismo impide una excesiva exudación. Además, el arribo de los viajeros a un lugar con vida humana, buena acogida y cordialidad constituye la sal del viaje.

Para el arriero el tarro es esto mismo: Un tarro acondicionado por una manija para asirlo en función de pava (o tetera). Se lo pone a hervir a un costado del fuego (de la llama); por esto va siempre negro. Este cacharro era infaltable entre los petates del viajero. La razón era que, al golpearlo, no desmejoraba su utilidad. Otra razón está en que el arriero era siempre pobre.

El recado, en esencia, es sinónimo de montura. El primero tiene ambos cabezales idénticos. La montura tiene el cabezal posterior distinto al anterior. El cabezal posterior es allanado hacia atrás conformando automáticamente una silla, de tal modo que no molesta al jinete en la cadera ni en la espalda. La sinonimia entre ambas sillas (montura) deriva de que los jinetes de estos medios rurales no siempre logran lo suficiente para una montura. Por lo demás, ambas formas exigen idénticos elementos de ensillado. Comenzando de abajo está, en primer lugar, el mandil – paño especial por su espesor y suavidad con el que se preserva al animal de la matadura que la dureza de los jergones o de la montura (cuando los jergones son pocos) pueden hacerle. Después vienen los jergones, con los que se acondiciona un grueso acolchado. Sobre estos jergones viene la carona: prenda de cuero, conmúnmente repujado, con la que se ocultan las jergas. Sobre esta carona se asienta la montura. La montura se acolchona con los pellones – cuero de oveja con su lana, curtidos -. Ests pellones son cubiertos por el sobre – pellón, pieza también de cuero, aun cuando más suave o flexible que la carona. Pellones y sobre – pellón son ajustados por la segunda cincha. La primera asegura la montura y su “cama” (mandil, jergas y carona) contra el lomo del animal. Conociendo los elementos de un ensillado es facil comprender que la montura sea una cama portátil. Los jergones y el poncho sirven de frazadas; el mandil, la carona y los pellones, de colchón; el recado, con alguna ropa encima, hace de almohada.

El pangaré, vulgarmente hace de sinónimo de caballo de silla. Con esta acepción se usa el término en este verso. Técnicamente este nombre lo toma el equino de su color: O tiene el pelo pardo – rojizo (como el anta) o tiene el hocico blanco.

 

Lucero es la estrella que acompaña a la Luna. Los hombres de huella lo tenían en cuenta en menguante: Cuando la Luna sale tarde, próxima al amanecer. De modo que cuando “pintaba el día” se hallaran en marcha otra vez.

La sampa es un arbusto ramoso, acaparrado y gris, resistente a la falta de agua.carece de espinas y sólo tiene aplicación en los sanjuanes (Fogatas de San Juan); pues ni las cabras se interesan por estas plantas, que es mucho decir. Éstas admiten en su “menú” hasta el retortuño, cuyas ramitas leñosas son duras y con abundantes espinas. El quirquincho elige la sampa con frecuencia, quizás porque sus ramas, cubriendo un amplio sector al ras del suelo, ocultan muy bien lo que bajo éstas hay