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Recorriendo historias

Relatos y personajes que a través del tiempo nos acompañan, entretejidos inexplicablemente con algo de verdad y mucho de imaginación. Herencia compartida de pequeños detalles que hacen difícil, cuando no imposible, distinguir si es la realidad la que evoca o es la magia la que empieza a contar...


La Pericana

Este ser imaginario es una conseja para aterrorizar a los niños sanjuaninos, como remedio para prevenir su mala conducta y especialmente su habitual escapatoria durante las horas de la siesta. Algo así como las consejas porteñas de “el hombre de la bolsa” o el “el diablo que te llevará”. En San Juan se dice: “Si no te portas bien llamo a la Pericana para que te lleve al infierno”.
Se le ha dado como morada el viñedo y la huerta, posiblemente porque son los lugares preferidos por los chicos para robar uvas, higos calientes y alcayotas, a la hora que el mundo adulto descansa. Lo cierto es que representa el terror de la infancia. Saben que si esa criatura del averno los llega a agarrar se los llevará para siempre.
Se dice que tiene una silueta negra, altísima, de rostro ensangrentado, barba roja, orejas grandes y puntiagudas y ojos saltones amarillentos.
A veces se convierte en un “matuasto” que cuando muerde no suelta más a su presa; esta metamorfosis probablemente se inventó para que la juventud se alejara de esos saurios. Las descrippciones de este ser maligno están libradas a la imaginación de quienes amedrentan a los niños para lograr su conducta.
Lo cierto es que más de un campesino ignorante ha llegado a creer en la existencia real de la Pericana.

De Estrada, Marcos. Leyendas y supersticiones sanjuaninas. Contribución al estudio del folklore en la provincia de San Juan. Buenos Aires, Ed. Tucuma, 1985 (pág. 117 – 120)